Las cinco Cartas de Relación de Hernán Cortés al emperador y los dieciséis códices mexicas fundamentales, entretejidos en una sola cronología: la conquista de México contada desde ambos lados de la pluma y el pincel.
A la izquierda, la tinta castellana de las cartas; a la derecha, el pincel de los tlacuiloque. Toca cualquier documento para abrir su ficha completa. Las fechas de varios códices son aproximadas y objeto de debate académico.
Escritas entre 1519 y 1526 y dirigidas a la Corona, son el testimonio del propio conquistador: crónica militar, alegato político y pieza literaria a la vez. El orden es la secuencia real de los hechos. Más abajo, el corpus extendido: capitanes, soldados, frailes y aliados indígenas que también escribieron.
Ningún original autógrafo de Cortés se conserva. La fuente manuscrita más importante es el Codex Vindobonensis S.N. 1600 (Biblioteca Nacional de Austria, Viena), copia hecha hacia 1528 para el archiduque Fernando, que contiene las relaciones segunda a quinta y sustituye la primera —perdida— por la carta del cabildo de Veracruz. En 1527 la Corona prohibió las cartas y mandó quemar ejemplares; la veda duró hasta el siglo XVIII.
Cortés no fue el único que escribió. Sus capitanes, sus soldados, los frailes y —lo más revelador— sus propios aliados y súbditos indígenas también tomaron la pluma. Un mapa de voces alrededor del corpus canónico.
Del calendario ritual al pleito de tierras, casi todos son manufactura colonial temprana que copia o continúa tradiciones prehispánicas. Filtra por temática, ciudad donde se conservan hoy, o busca libremente.
Quince protagonistas: quienes hicieron la conquista, quienes la resistieron y quienes la escribieron. Toca cualquier retrato para abrir su biografía, su papel en los hechos y su vínculo con las cartas y los códices.
Corsarios, coleccionistas, confiscaciones: la mayoría de estos documentos vive lejos de donde fue creada. La confiscación de la colección de Lorenzo Boturini en 1743 marcó el inicio de la gran dispersión. Toca un documento para abrir su ficha.
Itinerarios sugeridos según tu interés. La clave siempre es contrastar: leer al conquistador junto a la visión de los vencidos y la de los aliados.